por LUIS P. ERRÁIZ, colaborador NOVOPRESS
Así, se impone una solución que, sumada a la nacionalización de la banca, que es su socialización, tenga la capacidad de reinvertir la plusvalía generada y redistribuirla entre la base trabajadora. Es decir, crear una banca -conjunto de bancos- bajo la dirección del Sindicato y la asociación profesional a través de sus representantes en cada sector productivo para que la administre y controle el proceso económico de la concesión de crédito, la regulación económica y, todo, socialmente, no dejando a las organizaciones mercantilistas marcar las pautas con medidas monopolizadoras.
Con esto se le da a la banca una función social de la que hoy carece, anulando la usura que se ejerce desde ella al carecer de tal fin. Por eso el Sindicato, ostentando la representación oficial del sector, es quien merece una dirección que, anulando el Capitalismo financiero, sea capaz de gestionar los sistemas de Salud, Previsión, Educación y otros campos de bienestar social en base a las cotizaciones laborales, sin ánimo de lucro.
El dinero nació como un tipo de cambio, hoy es fuente de poder. Pero quien deja a merced de los bancos su dinero no obtiene ningún control sobre este, legándole a los bancos la capacidad de decisión y quedando a partir de ese momento a su disposición. El sistema financiero utiliza para sus propios fines la rentabilidad económica del ahorro y del trabajo. La Banca Sindical nace del trabajador y a él vuelve.